Porvenir del abogado

En este siglo XXI, nuestra profesión se enfrenta a fuertes desafíos


El desarrollo de los transportes y de las telecomunicaciones ha creado un admirable mundo nuevo de intercambios e internacionalización. Sin embargo, este nuevo mundo se ha visto ensombrecido por fenómenos humanos de dimensión global, como el terrorismo y la criminalidad transfronteriza, atribuibles a pequeños grupos aunque de impacto supra-estatal.

Las migraciones de pueblos, junto con la disipación de las fronteras, han permitido la posibilidad de disminuir el hambre y la miseria. Sin embargo, han surgido epifenómenos de retroceso social, con el retorno de la esclavitud y demás horrores de explotación del Hombre por el Hombre, aún poco controlados y muy mal encuadrados.

La óptica del Derecho de la Guerra y de la Paz se ha desenfocado en una lucha desigual entre Estados, y entre éstos y grupos no estatales, donde ya nadie declara la Guerra, ni nadie firma la Paz.



Sin embargo, aún no han surgido instrumentos alternativos a conquistas sociales tan importantes como las convenciones sobre el tratamiento de prisioneros de guerra o sobre el tratamiento que se debe dar a los civiles cuando la Fuerza prevalece sobre la Paz.

Internet nació y se desarrolló como un lugar de encuentro y de intercambio supra-espacial y supra-temporal. Sin embargo, poco a poco, este espacio de Libertad está siendo transformado en instrumento de diseminación, por unos pocos en perjuicio de todos, de la total falta de respeto por las reglas más elementales de inter-subjetividad.

 

La biotecnología nació con la esperanza de sobrepasar los límites físicos del cuerpo humano. Sin embargo, hoy en día es utilizada no raramente para la más vil experimentación, sin respeto por la Vida, tantas veces al amparo de lagunas legales integrables a la luz de los principios básicos de con-vivencia que pueblan el acervo comunitario mundial.

La utilización de la informática por los profesionales del Derecho ha permitido superar los problemas de la polución legislativa. Sin embargo, escasean los medios adecuados de formación, incluso para los más jóvenes, que permitan aprovechar el potencial de estas herramientas como utensilios en manos del profesional del Derecho al servicio de los ciudadanos, de las empresas y de la administración.



La media de edad de los abogados se reduce a medida que el número de profesionales aumenta.
Sin embargo, escasean los foros de potenciación en beneficio común de esa enorme virtud de nuestra profesión que deriva del hecho de encontrar profesionales en activo con 20, 30, 40, 50, 60, 70 y más años de edad.

La Corte Penal Internacional nació bajo la égida de la esperanza. Sin embargo, el Colegio de Abogados Penal Internacional  y el estatuto de independencia y irresponsabilidad funcional del abogado, en igualdad de armas, aún encuentran escollos en su tenaz camino.

La Organización Mundial del Comercio representa el Derecho en el Comercio Internacional. Sin embargo, la función social y para-comercial de la abogacía, en el interés público y particular de los propios actores del comercio internacional, aún no se encuentra debidamente salvaguardada.



La voz del Derecho Internacional se ha ido haciendo cada vez más firme y fuerte en su lucha por la afirmación pacífica del respeto por la esfera del Otro y por los Derechos Humanos.

Sin embargo, esta voz viene provista de un marco legal correspondiente al siglo XX y, por ello, con frecuencia lucha con instrumentos que no se ajustan a las realidades del siglo XXI.

La UIA, para cumplir los objetivos que la mueven estatutariamente, debe enfrentarse a éstos y otros fuertes desafíos. Abierta a la realidad y al cambio, por fortificada en nuestra solida deontología profesional.



Júntese a nosotros en el debate en el seno de la comisión Porvenir del Abogado.

 

Luis Miguel Novais, presidente de la comisión